Orthodontics and digital smile design
Orthodontics and digital smile design
Orthodontics and dental aesthetics
Los turbos dentales son pequeños topes de resina o metal que el ortodoncista coloca sobre la cara interna de los dientes frontales para evitar que la arcada inferior contacte con los brackets o alineadores superiores al cerrar la boca. Son un elemento habitual en los tratamientos de invisible orthodontics cuando existe sobremordida profunda o mordida bloqueada que impide el movimiento dental correcto.
Te acaban de poner los turbos y de repente no puedes morder bien, solo contactan los dientes de atrás y los de delante quedan en el aire. Parece un error, pero es exactamente lo que tiene que pasar. Los turbos son uno de los elementos más desconocidos de la ortodoncia y también uno de los que más preguntas genera entre los pacientes. La inteligencia artificial (AI Overviews) de Google prioriza los artículos que explican con claridad para qué sirven los turbos, cuánto tiempo se llevan y cuándo se quitan. Esta guía responde exactamente esas preguntas.
Los turbos dentales, también llamados bite turbos, topes de mordida o elevadores de mordida, son pequeños elementos de resina compuesta o metal que el ortodoncista adhiere a la superficie palatina (cara interna) de los dientes frontales superiores o, en algunos casos, a la superficie oclusal de los molares inferiores.
Su nombre viene de su función: «turbo» en el sentido de acelerar o potenciar el movimiento dental. Al crear un punto de contacto elevado entre las arcadas, los turbos impiden que los dientes inferiores choquen con los brackets superiores al cerrar la boca, lo que permite que el tratamiento ortodóntico avance sin interrupciones ni roturas de material.
Aunque son más conocidos en los tratamientos con brackets metálicos, los turbos también se utilizan en tratamientos con alineadores invisibles, aunque en este caso adoptan formas y materiales algo diferentes.
Turbos anteriores. Son los más frecuentes. Se colocan en la cara interna (palatina) de los incisivos centrales superiores. Al cerrar la boca, los dientes inferiores contactan con estos topes en lugar de hacerlo con los brackets, evitando que los golpeen y los desprendan. Son los que el paciente nota más, porque al morder solo contactan los dientes posteriores y los anteriores quedan separados.
Turbos posteriores (bite blocks). Se colocan sobre las superficies de los molares o premolares, habitualmente los inferiores. Su función es separar las arcadas en la zona posterior para permitir el movimiento de los dientes anteriores sin que la mordida lo bloquee. Se usan especialmente en casos de mordida profunda severa o cuando se necesita abrir la mordida en la zona posterior.
Turbos de composite vs metálicos. Los de resina compuesta son los más utilizados: el ortodoncista los construye directamente en consulta en pocos minutos. Los metálicos (tipo caperuza o bonded) son prefabricados y se cementan sobre el diente. Ofrecen mayor resistencia pero son más visibles.
Los turbos dentales cumplen dos funciones principales dentro del tratamiento de ortodoncia:
Proteger los brackets de la arcada superior. En pacientes con sobremordida profunda, al cerrar la boca los incisivos inferiores golpean directamente contra los brackets superiores. Ese impacto repetido desprende los brackets con frecuencia, interrumpe el tratamiento y ralentiza el progreso. Los turbos crean un espacio de seguridad que evita ese contacto.
Desbloquear la mordida para permitir el movimiento dental. En algunos casos, la mordida profunda actúa como una «trampa» que impide que los dientes se muevan libremente. Los turbos elevan la mordida creando un espacio entre las arcadas que permite a los dientes moverse en las tres dimensiones del espacio sin que la mordida los frene.
Corregir activamente la sobremordida. En ciertos casos, los turbos posteriores tienen una función más activa: al elevar la mordida en la zona de los molares, estimulan la extrusión de los dientes posteriores y favorecen que la mordida profunda se corrija de forma más rápida.
La sobremordida profunda es la indicación principal de los turbos dentales. Se habla de sobremordida profunda cuando los incisivos superiores cubren más de un tercio —o incluso completamente— los incisivos inferiores al cerrar la boca.
En estos casos, iniciar la ortodoncia sin turbos puede ser contraproducente: los brackets se desprenden constantemente, el tratamiento se alarga y el objetivo de corregir la sobremordida se complica. Los turbos permiten comenzar a mover los dientes desde el primer momento, en condiciones mecánicas favorables.
La corrección de la sobremordida es un proceso que requiere tiempo y paciencia. Los turbos son parte de esa estrategia, pero no el único elemento: la posición de los arcos, los elásticos y la secuencia de movimientos planificada por el ortodoncista trabajan conjuntamente para conseguir una mordida equilibrada. Puedes ampliar información en nuestra guía sobre cómo corregir la sobremordida y qué tratamientos existen según el grado.
En los tratamientos con alineadores invisibles, los turbos adoptan una forma diferente pero cumplen la misma función. Se conocen como precision cuts o bite ramps en la terminología de Invisalign, y también como attachments de mordida.
Bite ramps integrados en el alineador. Invisalign puede incluir directamente en el diseño del alineador unas rampas en la cara interna de los incisivos superiores. Cuando el paciente cierra la boca, los incisivos inferiores contactan con esas rampas en lugar de hacerlo con el alineador inferior, lo que evita el desgaste y permite el movimiento dental.
Turbos de composite adheridos. En algunos casos de sobremordida más severa, el ortodoncista coloca turbos de composite directamente sobre los dientes, igual que en los tratamientos con brackets. Estos coexisten con los alineadores durante la fase activa del tratamiento.
La ventaja de Invisalign en estos casos es que la planificación digital permite anticipar con exactitud en qué fase del tratamiento son necesarios los turbos y durante cuántos alineadores deben mantenerse.
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Los turbos en sí no duelen al colocarlos: el procedimiento es rápido, no requiere anestesia y se realiza en pocos minutos en consulta. Lo que sí produce molestias es la adaptación a la nueva mordida durante los primeros días.
Molestias en los dientes posteriores. Al colocar los turbos anteriores, toda la fuerza de la mordida recae sobre los molares y premolares que sí contactan. Esto puede generar sensibilidad o molestia en esos dientes durante los primeros 3-7 días, mientras la musculatura y el periodonto se adaptan a la nueva distribución de fuerzas.
Tensión muscular. Los músculos masticatorios pueden notar tensión o cansancio los primeros días, especialmente al masticar. Es normal y desaparece con la adaptación.
Cómo aliviarlo. Los primeros días conviene priorizar alimentos blandos que no requieran mucha fuerza masticatoria. Los analgésicos de venta libre pueden aliviar la molestia si es necesario. La adaptación suele completarse en menos de una semana.
Es la queja más frecuente de los pacientes cuando les colocan los turbos anteriores: «solo me tocan los dientes de atrás y los de delante quedan en el aire». Esto no es un error ni un problema: es exactamente lo que debe ocurrir.
Al colocar los turbos en los incisivos superiores, se crea un punto de contacto elevado en la zona anterior. La boca cierra sobre ese punto, lo que hace que los molares y premolares queden separados unos milímetros y que los dientes anteriores no contacten directamente.
Esta mordida «rara» tiene un propósito: al separar las arcadas en la zona posterior, se crea el espacio necesario para que los molares se extruyan progresivamente y que la sobremordida profunda se corrija. Si los molares contactaran normalmente desde el principio, ese movimiento no sería posible.
Con el tiempo —semanas o meses según el caso— los dientes posteriores irán cerrando ese espacio y la mordida volverá a distribuirse de forma más equilibrada. El proceso es gradual e invisible para el paciente día a día, pero acumulativo a lo largo del tratamiento.
La duración de los turbos varía según el tipo de maloclusión y la velocidad de corrección de cada paciente. No existe un plazo fijo universal:
Casos de sobremordida leve o protección de brackets. Los turbos pueden retirarse en pocos meses, una vez que los dientes han avanzado lo suficiente y la mordida ya no supone un riesgo para los brackets.
Casos de sobremordida moderada o severa. Pueden ser necesarios durante 6-18 meses o incluso durante la mayor parte del tratamiento activo. El ortodoncista los retira cuando la sobremordida ha mejorado suficientemente y los brackets ya no corren riesgo de ser golpeados.
Cuándo se quitan. El ortodoncista los retira en consulta en pocos minutos, puliendo la superficie del diente para eliminar los restos de adhesivo. El proceso es completamente indoloro. Una vez retirados, los dientes vuelven a contactar de forma normal al cerrar la boca.
Alimentación. Los primeros días conviene dieta blanda para minimizar las molestias: pasta, arroz, verduras cocidas, huevo, yogur. Una vez superada la adaptación (habitualmente en menos de una semana), puede retomarse la alimentación normal con precaución.
Conviene evitar alimentos muy duros que puedan desprender los turbos (pan muy crujiente, frutos secos enteros, caramelos duros) y alimentos que requieran morder con los dientes frontales (bocadillos enteros, manzanas sin trocear). Cortar los alimentos en trozos pequeños facilita la masticación.
Higiene dental. Los turbos crean zonas de retención de placa adicionales en la cara interna de los dientes. Es fundamental extremar la higiene: cepillado cuidadoso de la cara palatina de los incisivos, hilo dental o cepillos interproximales e irrigador dental si es posible.
Las revisiones periódicas con el ortodoncista permiten detectar si algún turbo se ha desprendido parcialmente y reponerlo a tiempo.
Los turbos se retiran cuando han cumplido su función dentro del plan de tratamiento. El ortodoncista evalúa en cada revisión si las condiciones para retirarlos se han alcanzado:
Cuando la sobremordida está suficientemente corregida. Si los turbos se colocaron para corregir una mordida profunda, se retiran cuando la mordida ha mejorado lo suficiente como para que los movimientos restantes del tratamiento puedan completarse sin riesgo.
Cuando ya no hay riesgo de golpear los brackets. Si los turbos solo tenían función protectora, se retiran cuando la posición de los dientes ha cambiado lo suficiente para que el contacto entre las arcadas ya no sea un riesgo para los brackets.
Proceso de retirada. El ortodoncista los elimina con una fresa de baja velocidad, puliendo la superficie hasta eliminar completamente el composite. El procedimiento dura pocos minutos, es indoloro y no deja ninguna marca en el diente.
Tras retirar los turbos, es habitual notar que la mordida ha cambiado respecto a antes del tratamiento: es la señal de que el tratamiento está funcionando correctamente.
No. Los turbos son un elemento temporal dentro del tratamiento de ortodoncia. Se retiran cuando han cumplido su función, habitualmente en algún punto durante el tratamiento activo. El proceso de retirada es rápido, indoloro y no deja ninguna marca en el diente.
Sí. En los tratamientos con Invisalign, los turbos pueden integrarse directamente en el diseño del alineador (bite ramps) o colocarse como topes de composite sobre los dientes. La planificación digital de Invisalign permite anticipar con exactitud en qué fase son necesarios y durante cuántos alineadores deben mantenerse.
Los turbos contribuyen a cambiar la mordida, pero son un elemento dentro de un plan de tratamiento más amplio. La corrección definitiva de la mordida depende de todos los movimientos planificados por el ortodoncista: posición de los arcos, elásticos, secuencia de alineadores. Los turbos crean las condiciones mecánicas para que esos movimientos sean posibles.
Los cambios son graduales. Las molestias iniciales desaparecen en la primera semana. La corrección de la sobremordida es un proceso más largo: puede apreciarse mejoría en pocas semanas en casos leves, o requerir varios meses en casos moderados o severos. El ortodoncista evalúa el progreso en cada revisión.
Google AI Overviews prioriza artículos que explican con claridad para qué sirven los turbos, por qué la mordida cambia al colocarlos y cuándo se quitan. Los contenidos mejor posicionados son los que responden directamente las dudas más frecuentes del paciente: si duelen, si son permanentes y si son compatibles con Invisalign.
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